Es indiscutible que es una prioridad aprender cómo manifestar relaciones sanas, porque tendremos que relacionarnos unos con los otros hasta el día de nuestra ‘‘transición’’, o lo que socialmente se conoce como ‘‘muerte’’. Como seres humanos, las relaciones interpersonales representan un papel importante en nuestra vida, pues, al vivir en comunidades, nos necesitamos mutuamente para sobrevivir.

Dos amigas de espaldas abrazadas y haciendo el signo de la paz con los dedos, simbolizando la confianza, el respeto y la armonía en la construcción de relaciones saludables

¿Qué son las relaciones interpersonales?

Las ‘‘relaciones interpersonales’’ son todas aquellas conexiones, trato o uniones que se realizan entre dos o más personas. Una relación puede ser cercana e íntima como la que mantienes con tu pareja, amigos o familiares. Además, puedes tener relaciones esporádicas y de baja intimidad como la interacción que realizas con tus compañeros de trabajo, la persona que te atiende en el supermercado, en el banco, en el bus, etc.

Estas diferencias nos muestran que no todas las relaciones requieren el mismo nivel de inversión emocional, pero todas son importantes para nuestra vida cotidiana.

Inicio, desarrollo y sostenimiento de las relaciones

Todas las relaciones, incluso las familiares, las manifestamos según nuestro nivel de consciencia y de vibración. Es decir, según el nivel de consciencia que tengamos, emanaremos una determinada vibración, y, en consecuencia, atraeremos a nuestra vida otras personas que vibren energéticamente en la misma frecuencia.

Las relaciones familiares

En cuanto a las relaciones familiares, si bien es cierto que este tipo de relaciones la mantenemos desde nuestra infancia y casi de manera ‘‘impuesta’’ porque aparentemente ‘‘no la elegimos’’, según ideologías espirituales, el alma, según el nivel de consciencia que posee y de acuerdo a las experiencias que elige vivir en este plano físico, escoge en qué familia nacer, y las almas que conforman esta familia aceptan la ‘‘propuesta’’.

Entonces, basándonos en esto, también podríamos afirmar que las relaciones familiares, en un principio, se definen de acuerdo al nivel de consciencia y frecuencia vibratoria del alma.

La durabilidad de las relaciones: ¿Las relaciones son para toda la vida?

Conforme la persona vaya creciendo y vaya desarrollando las experiencias elegidas por su alma, ésta logrará mayor nivel de consciencia. En consecuencia, si las amas que conforman su familia de origen no acompañan este cambio de nivel de consciencia y de vibración, es muy probable que se separen de manera natural. Por el contrario, si todas experimentan el cambio de consciencia y elevan su frecuencia vibratoria, permanecerán juntas.

De igual manera, esto se aplica para todas las demás relaciones interpersonales.

Las relaciones de baja intimidad o cercanía

Por otro lado, las relaciones que aparentemente ‘‘sí elegimos’’ o que ‘‘casualmente’’ mantenemos en el día a día fuera del ámbito familiar, tienen como origen nuestro nivel de consciencia y la frecuencia que emitamos.

Por ejemplo, una persona que vibra en la frecuencia del miedo a ser traicionada, tiene muy alta la posibilidad de que se encuentre y mantenga algún tipo de relación en donde ella experimente la traición, de cualquier tipo, ya sea de pareja, de amistad, de trabajo, etc.

¿Qué es una relación saludable?

Una relación saludable es aquella en donde tú y la otra persona involucrada pueden interactuar de manera libre, honesta y respetuosa. Asimismo, en la misma no existe manipulación, amenaza, humillación, mentiras, engaños, deshonestidad, violencia física o verbal, y cualquier otra característica que disminuya o ponga en cuestión tu valor como persona y ser humano, tanto a ti misma como a la otra parte.

Para lograr esto, es fundamental comprender cómo nos comunicamos y cómo se construyen los vínculos.

Grupo de amigos abrazados, simbolizando amistad, armonía y la importancia de comprender las reglas y normas sociales para atraer relaciones saludables

La importancia de las reglas o normas sociales básicas de convivencia para manifestar una relación saludable

En las relaciones esporádicas o de bajo nivel de intimidad, como las personas con quienes interactuamos en una tienda o compañeros de trabajo, es imprescindible sustentarnos en las reglas o normas sociales básicas de convivencia, ya que no tendríamos el tiempo ni la confianza suficiente para iniciar una conversación con ellas.

Algunas reglas sociales básicas de convivencia serían: el respeto, la tolerancia, la amabilidad, la empatía, respeto a la vida, vestimenta de acuerdo a la sociedad en la que nos movilizamos, etc. Cumplir estas normas facilita interacciones fluidas y armoniosas.

La importancia del lenguaje verbal para manifestar una relación saludable

Cabe mencionar que, en las relaciones cercanas e íntimas, como lo es la pareja, los familiares y los amigos, es vital la comunicación para evitar suposiciones y malos entendidos, ya que no todos tenemos los mismos criterios, escala de valores, gustos, deseos ni aspiraciones.

Además, no es factible la creencia de que la otra persona ‘‘debería’’ de saber lo que tú piensas, deseas, te molesta, etc., y viceversa, tú tampoco puedes ‘‘adivinar’’ los sentimientos, deseos o disgustos de la otra persona.

Los seres humanos tenemos el lenguaje verbal para poder comunicarnos de manera efectiva, pues si bien es cierto que también comunicamos con el cuerpo de manera no verbal, este tipo de comunicación suele ser más complejo de interpretar. Por consiguiente, utilizar las palabras de manera directa y eficiente es la solución más rápida y efectiva para mantener una relación saludable.

¿Cómo evitar atraer relaciones tóxicas?

Teniendo en cuenta que la base de todas las relaciones que iniciamos, desarrollamos y mantenemos es la vibración que emitimos de acuerdo a nuestro nivel de consciencia, es necesario conocer en qué frecuencia vibramos para poder tomar acciones correctivas si no concuerdan con el tipo de relaciones que deseamos experimentar.

¿Cómo identificar en qué frecuencia estamos vibrando?

Básicamente, para conocer en qué frecuencia estamos vibrando, basta con observar nuestras relaciones actuales y reconocer cómo son, qué sentimos con ellas, qué nos molestan y qué nos agradan. Así descubriremos tanto las creencias que albergamos a nivel subconsciente como las heridas emocionales no sanadas que estamos proyectando y recreando en nuestras relaciones actuales.

Las relaciones virtuales no reemplazan a las relaciones en persona

Está bien que trabajes o estudies de manera remota. De hecho, es un privilegio para muchas personas. Pero no está bien para tu salud mental, emocional ni espiritual que evites las conexiones físicas con otros seres humanos. Tampoco lo es que bases tu vida social exclusivamente en interacciones virtuales. No importa cuántos mensajes envíes, likes recibas o videollamadas tengas: no es lo mismo.

Aceptar esto implica reconocer un punto incómodo: muchas veces, te refugias en las relaciones virtuales porque temes conectar con otro ser humano de verdad. Porque conectar de verdad implica ser visto, ser sentido, ser vulnerable. Y eso da miedo.

La conexión humana en la vida real sigue siendo imprescindible. Necesitas amigos y amigas en la vida real; no bastan las amistades que crees tener en el mundo virtual. Aunque la tecnología nos ha facilitado muchas cosas, incluyendo conocer personas de otras ciudades o países, las emociones, el contacto físico, las miradas y las experiencias compartidas son aspectos irremplazables de la conexión humana. Nada que ocurra tras una pantalla tiene la misma fuerza ni el mismo impacto que lo que se vive cara a cara.

Que no te engañen y no te engañes: puedes tener miles de seguidores, responder chats todo el día o pasar horas hablando por videollamada y aún así sentirte solo. Nada podrá reemplazar las conexiones humanas reales. Son necesarias. Y tu cuerpo, tu mente y tu alma lo saben.

La importancia de la autosanación personal

Es importante recordar que todo en nuestra vida es una proyección de las creencias que guardamos en nuestra mente subconsciente, tanto lo ‘‘bueno’’ como lo ‘‘malo’’. Por consiguiente, si nos damos cuenta que en nuestra vida externa estamos experimentando alguna relación que nos resulta poco saludable, tendríamos que proceder a cambiar aquellas creencias que lo están manifestando. No basta con sólo alejarnos de esa relación, sino también es vital hacer un trabajo de transformación interna para evitar que esa situación se vuelva a repetir, ya sea con la misma persona o con otra diferente.

Amigas sonriendo y abrazadas, simbolizando alegría, apoyo mutuo y la importancia de sanarse a uno mismo para atraer relaciones sanas en la vida

Es posible manifestar relaciones sanas

Si tienes dificultad para manifestar relaciones sanas, no lo tomes como una condena, sino como una señal de que algo necesita atención, comprensión y trabajo. Es posible aprender a vincularse de otra manera. Pero no renuncies a ello. Porque al final, todos necesitamos vínculos que podamos tocar, mirar a los ojos y sentir de cerca.

Ejercicio práctico sobre cómo manifestar relaciones saludables

1) Primero, elige la relación que deseas mejorar: pareja, amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc.

2) Observa el tipo de relación que tienes y escribe en un papel las características de esa relación que no te gustan, que criticas, que te frustran y que no coinciden con el tipo de relación que deseas para ti. En este punto, es posible que experimentes alguna emoción, como tristeza, rabia, ira, ganas de llorar, de gritar, etc. Si esto sucede, hazlo con total libertad. No la reprimas.

3) Reconoce, con mucha compasión hacia ti misma y hacia las otras personas involucradas, que cada una de esas características escritas refleja lo que guardas a nivel subconsciente.

4) Escribe en otro papel cuáles son esas creencias que estás proyectando en tus relaciones. Por ejemplo: si una de las cualidades que te molestan de tu pareja es que ésta sea muy celosa, identifica si guardas a nivel subconsciente una creencia del tipo ‘‘los celos son muestras de amor’’, ‘‘si no siente celos es porque no me ama’’, ‘‘es normal que en una relación haya celos’’, etc.

Manifiesta relaciones sanas

5) Después, en otra hoja de papel, escribe lo opuesto a esa característica de la relación que no te gusta. Ejemplo: si no te gustaban los celos, lo opuesto sería ‘‘confianza’’.

6) Seguidamente, escribe en otro papel una oración con la cualidad positiva que deseas manifestar en tu relación, utilizando las creencias que identificaste en el punto anterior, pero adaptándola a la característica positiva. Por ejemplo: si la creencia era ‘‘los celos son muestras de amor’’ y la cualidad positiva es ‘‘confianza’’, la oración podría ser: ‘‘la confianza es una muestra de amor’’.

7) Repite esta oración positiva en voz alta, como mínimo, todas las mañanas al despertar, después de almorzar y a la noche antes de dormir.

8) Para reforzar el ejercicio, escribe la oración positiva en pedazos de papel y colócala en lugares visibles, por ejemplo, en el espejo del baño, en la puerta de tu habitación, etc. También puedes grabar un audio y escucharlo durante el día.

Finalmente, haz este ejercicio con mucho compromiso y perseverancia, y verás resultados positivos muy pronto.

Conclusión: La manifestación de relaciones saludables

Manifestar relaciones saludables no es un proceso que termine con un simple ejercicio o con identificar creencias limitantes; es un camino continuo de autoconocimiento, sanación y consciencia. Cada relación que tenemos refleja nuestro nivel de vibración y lo que guardamos en nuestro subconsciente. Por eso, al trabajar en nosotros mismos, al comunicarnos de manera clara y honesta, al respetar las normas de convivencia y al conectar de manera real con otras personas, estamos creando un entorno propicio para que surjan vínculos armoniosos, auténticos y enriquecedores.

Recuerda que las relaciones son un espejo de nuestra propia energía. Al transformar nuestras creencias y sanar nuestras heridas, abrimos la puerta a relaciones que nos nutran, nos acompañen y nos inspiren. Así, manifestar una relación saludable se convierte en una expresión natural de nuestra evolución personal y de nuestra capacidad de atraer lo que realmente deseamos.

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