En las siguientes líneas te revelaré cómo conectar con la Divinidad interior.

Este artículo es exclusivo para las personas que resuenan con el mensaje de que la divinidad no es ningún ser superior a quien debe rendir culto o devoción, sino más bien, la intuición le afirma que se puede vivir la espiritualidad desde un lugar de mayor libertad e inclusión.

Mujer con los ojos cerrados sosteniendo flores con las manos, conectando con la divinidad interior y cultivando la espiritualidad personal en el proceso de autoconocimiento

La figura de la divinidad en la sociedad

Por lo general, en las sociedades donde la religión principal es la judeo-cristiana existe la fuerte creencia de que dios es un ente totalmente separado del ser humano, que está en vigilia constante para premiar o castigar y a quien se le debe rendir culto, devoción y obedecer siguiendo determinadas pautas de conducta.

Independientemente de si profesas o no la religión, esta idea de dios está presente en el inconsciente colectivo de esa sociedad, razón por la cual, también te afecta a ti, a menos que de manera consciente decidas lo contrario.

¿Qué quiero decir con esto? Básicamente, que por más que no vayas a misa todos los domingos, es muy probable que aún tengas la imagen de un dios de género masculino, separado de ti y a quien puedes recurrir en caso de urgencia.

Además, es muy posible que, si no practicas abiertamente ninguna de las religiones que apoyan la creencia de un dios como entidad separada, sea esta o no con bases judeo-cristiana, te hayas ‘quedado’ únicamente con lo ‘bueno’ de ese dios, es decir, no crees que te puede castigar o que debes cumplir ciertas obligaciones para con él, pero sí aceptas la idea de que puede ayudarte o concederte lo que le pides. ¿Te suena conocido?

Cómo la imagen que tienes de "Dios" define tu realidad

Dime en qué tipo de «Dios» crees y te diré con qué ojos te ves a ti mismo, a los demás y al mundo.

El concepto de «Dios» es mucho más que una creencia religiosa. La imagen que tienes de lo divino influye profundamente en cómo te relacionas contigo mismo, con los demás y cómo percibes el mundo en general.

¿Crees en un «Dios» que juzga, castiga y premia? O, por el contrario, ¿crees en un «Dios» que es Amor puro, una energía que te conecta con toda la creación y que, en esencia, eres Uno con Él? La forma en que ves a lo divino define la forma en que te ves a ti mismo y al universo que te rodea.

Este tipo de transformación no solo mejora tus relaciones personales, sino también cómo te relacionas con el mundo. Cuando ves la creación como una manifestación de lo divino, sientes que todo está interconectado. Esto te permite vivir con una mayor consciencia, sabiendo que cada acción que tomas tiene un impacto no solo en ti mismo, sino en el universo entero.

Cómo tu visión de Dios influye en tu vida

La imagen que tienes de «Dios» afecta tus relaciones, empezando por la más importante: la relación que tienes contigo mismo. Si te has enseñado a ver a Dios como un ser superior que juzga y castiga, es probable que esta visión también te lleve a ser más crítico y severo contigo mismo. En este tipo de creencias, el amor hacia uno mismo puede verse bloqueado por la idea de que no eres lo suficientemente bueno o que mereces el castigo por tus errores.

En cambio, si ves a Dios como una consciencia de Amor en estado puro, ¿cómo no vas a aplicar esa misma compasión hacia ti mismo y hacia los demás? Cuando comprendes que tu esencia es amor y que eres parte de una energía universal, las relaciones se transforman. El juicio se convierte en comprensión, el castigo en aprendizaje y el premio en una expresión natural de la gratitud.

La relación con los demás se ve igualmente afectada por la percepción que tienes de lo divino. Si crees en un «Dios» que juzga, es probable que también juzgues a los demás, y esta energía se reflejará en tus interacciones. En cambio, si adoptas una visión de un «Dios» que es amor incondicional, verás a los otros como lo que realmente son: seres divinos, iguales a ti, y actuarás con más empatía, compasión y entendimiento.

La importancia de cambiar tu concepto de Dios

El cambio de perspectiva sobre Dios es fundamental para un crecimiento personal y espiritual genuino. Si deseas liberarte de patrones de auto-desprecio, culpa y juicio, es esencial que comiences a ver a lo divino como una fuerza amorosa y compasiva, que te guía, no desde el miedo, sino desde el amor.

Al hacerlo, te permites ser tú mismo, abrazar tu autenticidad y conectarte profundamente con tu propósito. Esto no solo enriquecerá tu vida personal, sino que también transformará la manera en que ves el mundo y las relaciones que mantienes.

Mujer sentada en la orilla de un lago con los ojos cerrados, simbolizando introspección y la transformación de la visión personal sobre Dios

La divinidad como parte de tu esencia inseparable

Desde la espiritualidad no dual, la divinidad forma parte de tu esencia inherente, intransferible e inmutable.

En otras palabras, tú como ser humano, si bien tienes un cuerpo físico y una mente que perecen, de igual manera posees un alma que es el espíritu encarnado. De la misma manera este espíritu forma parte de la divinidad que es el origen y permanencia del todo. Resumiendo, tú eres la divinidad misma, en formato humano experimentando este plano de existencia.

La divinidad habita en ti

Existen varias teorías de cómo se originó la vida, desde el punto de vista espiritual no dual. La más nombrada es que la divinidad decidió experimentarse a sí misma a través de diferentes experiencias, y este planeta representa una de las millones maneras en las que se está experimentado en esencia.

Por esta razón, surge la capacidad creadora del ser humano a través de las emisiones de vibraciones energéticas que transmite por medio de los pensamientos, palabras, emociones y acciones, que más allá de ser una simple creencia, la física cuántica y varios científicos cuánticos ya han demostrado su veracidad.

Despierta a tu divinidad interior

Es tiempo de despertar a la verdad de tu esencia divina. Eres Amor puro, y lo divino reside en ti. Esta verdad no solo cambia tu forma de ver a Dios, sino que transforma tu vida en todos los aspectos. El reconocer tu conexión con lo divino te permite liberarte de las creencias limitantes y abrazar una vida más llena de paz, armonía y compasión.

Pasos para conectar con tu divinidad interior

Primeramente, es bueno recordar que siempre estamos conectados con la divinidad porque simplemente formamos parte de ella. No podemos separarnos ni desconectarnos, pues de lo contrario dejaríamos de existir. Y no me refiero a que de lo contrario moriríamos, sino que literalmente dejaríamos de existir en toda la existencia.

Pero, para las conexiones conscientes para encontrar apoyo, claridad, guía e incluso paz, sin duda alguna, hay muchas maneras de conectar esa parte divina que está en ti. Por ejemplo: la meditación, la programación del sueño para recibir guía de tu Yo Superior, la lectura de las cartas del tarot, lectura del péndulo, e incluso utilizando las leyes universales detalladas en la física cuántica, que básicamente se resume en el sentimiento de gratitud por el deseo cumplido (si ese fuera el caso).

Cómo conectar con la divinidad interior en ti utilizando la programación del sueño

La programación del sueño para recibir guía sobre determinado tema es una técnica muy sencilla.

Antes de ir a dormir, en un estado de relajación, pides en voz alta a tu Yo Superior (la divinidad en ti) que precisas que te entregue guía o respuesta sobre un suceso, tema o lo que sea que requieras. Luego, duermes.

Al día siguiente, cuando despiertes, escribe en una hoja de papel el sueño que tuviste, pues muy probablemente allí recibiste la respuesta. O, en todo caso, durante el día o la semana, tendrás algún presentimiento o revelación que será la contestación a tu pregunta.

Esta respuesta puede venir en forma de canción, de palabras dichas por otras personas, carteles en la calle, libros, audios, videos, etc. Es muy importante que estés atenta y abierta a las señales, y que no te dejes llevar por la ansiedad o la incredulidad.

Finalmente, no olvides que no hay nada allá afuera que pueda rescatarte o salvarte. Así como tampoco existe nada que pueda premiarte o castigarte.

Conclusión

Eres tú mismo quien tiene toda la capacidad de amarse incondicionalmente y permitirse vivir las experiencias más bellas de la vida. Y de manera similar, eres tú misma quien por creencias o vivencias limitantes, te bloqueas a recibir al Amor en todas sus expresiones, y sólo permites que en tu vida se manifieste el miedo en formas de: enfermedad, escasez, separación, pobreza, soledad, sufrimiento, etc.

Toma consciencia de tu naturaleza divina y ábrete al Amor en todas sus facetas.

Es momento de despertar y recordar tu verdadera esencia, que es amor puro, y cambia la visión de «Dios» que has adoptado a lo largo de tu vida. Cuando te conectas con esta verdad, todo en tu vida comienza a alinearse con la paz, el amor y la armonía. Este es el primer paso para vivir una vida más plena, tanto contigo mismo como con los demás.

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