El miedo a la soledad o a no tener pareja.

Transcripción del episodio #16 del Podcast Empoderamiento Consciente, por Jazmín González. Todos los derechos reservados.

¡Hola! Mi nombre es Jazmín González y te doy la bienvenida a este espacio de Empoderamiento Consciente, en donde juntas reflexionamos sobre la Vida y sus diferentes elementos, desde una perspectiva más profunda, espiritual, consciente y empoderante.

En esta ocasión compartiré contigo una reflexión sobre el miedo a la soledad, enfocado a la ausencia de pareja en la vida de la mujer.

Para dar inicio leeré un fragmento del Querido Mundo: ¡Yo Soy una Reina! Libro 1, para comprender qué es el miedo:

”Como seres humanos, todos experimentamos miedos. Pero, antes que nada, ¿qué es el miedo? El miedo es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable causada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Su función principal es advertirte y protegerte de cualquier peligro y huir para alejarte del estímulo causado por el miedo.”

Fin del fragmento.

Como escuchamos en el fragmento del libro, el miedo es un mecanismo de defensa de la mente que utiliza ante lo que ella cree que representa un peligro para su existencia humana. Partiendo de esta base es muy fácil desenmascarar el miedo a la soledad. Y digo desenmascarar, porque si la finalidad del miedo es protegernos de posibles peligros contra nuestra existencia, definitivamente el miedo a la soledad es una construcción o programación mental distorsionada sobre la realidad, y reforzada por la sociedad que, en un nivel de consciencia inferior, la ha proyectado.

Este miedo a la soledad está principalmente presente en la memoria colectiva femenina, ya que, en la antigüedad, la mujer necesitaba de un marido, de un padre, de un hermano, o de alguna otra figura masculina en su vida para poder sobrevivir, ya que era el hombre el encargado de trabajar y traer el dinero, y por ende, el alimento en la casa, mientras la mujer cuidaba la casa y criaba a lo hijos, y no solo eso, sino que también, la mujer no tenía derechos civiles, políticos ni económicos, por lo que la figura masculina en su vida era vital.

Esta realidad que vivieron nuestros ancestros mujeres, la hemos heredado en forma de mentalidad, un recuerdo que nos condiciona subconscientemente hasta el día de hoy, ya que no importa que actualmente las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, a excepción de algunos países, igual existe en la sociedad la fuerte creencia de que la mujer para que esté completa debe tener un hombre a su lado, es decir, debe tener una pareja.

Hasta en la actualidad, para la sociedad, llama poderosamente la atención el hecho de que una mujer exitosa en el ámbito laboral, bella físicamente y con una excelente relación con los amigos y con la familia, esté ‘sola’… Ni siquiera se utiliza el término soltera, sino ‘sola’.

La carga pesada de la palabra ‘sola’, nosotras las mujeres, en su gran mayoría la hemos sufrido. No importa qué tan bien te vaya en la vida, el hecho de que estés sin pareja es lo que más capta la atención de la sociedad. Puedes estar muy mal económicamente, relacionarte muy mal con tu familia, no tener amigos… pero si tienes pareja, pareciera que automáticamente todo lo demás perdiese relevancia y, eres bien vista y bien aceptada por la sociedad, total, ya tienes un hombre para ‘salvarte’ y para ‘completarte’.

Este temor por la soledad o por la falta de pareja también nace de la falsa creencia de que necesitamos de un hombre para que nos rescaten y nos salven y les den sentido a nuestras vidas. Esta programación mental está basada principalmente por las historias de los cuentos clásicos infantiles, de las novelas románticas y de las telenovelas, en donde la historia se basa en una mujer que se encuentra en algún tipo de situación vulnerable, pero que finalmente es rescatada por un apuesto y valiente hombre.}, con quien se casa y viven felizmente para siempre.

Otra frase muy utilizada para estigmatizar a la mujer sin pareja es ‘se te irá el tren’ o ´ya perdió el tren’ para dar aviso a la mujer de que ya es hora de tener pareja, sea quien fuera, con tal de tener una, porque ‘se está poniendo vieja’, que también es otro estigma social impuesta a la mujer, ‘la edad’.

Sin embargo, en este espacio de Empoderamiento Consciente, estamos para derribar todos estos prejuicios y estigmas sociales productos de un nivel de consciencia muy bajo y obsoleto, que de ninguna manera representa nuestra realidad como seres de luz.

Primero que nada, recordemos, que todas estas creencias de la imperiosa necesidad de que la mujer esté acompañada de un hombre, ya está completamente desfasada, porque en la actualidad, la mujer tiene la misma capacidad de sobrevivencia que el hombre, al menos en la mayoría de los países, por lo tanto, la mujer puede perfectamente ejercer su derecho de libre albedrío para escoger si desea o no tener pareja.

Por otro lado, debemos recordar que somos almas, no solamente un cuerpo físico, y esta alma ha decidido encarnar para manifestar ciertas experiencias que la llevarán a la evolución espiritual o al despertar de la consciencia.

El alma sabe claramente en qué época y período evolutivo del planeta Tierra encarnará, razón por la cual, ella libremente pudo haber elegido tener o no una pareja en su vida, según el plan de experiencias que confeccionó y que consideró oportunas para lograr su objetivo. Por lo tanto, no todas las almas que decidieron encarnar como mujeres han elegido tener una pareja, pudieron escoger conscientemente no tenerla y transitar su propio camino acompañada de otras formas de compañía.

Muchas de las mujeres que no tienen pareja, no lo tienen, porque es una decisión de su alma el transitar su camino en esta experiencia física de esa manera, por diferentes motivos, pudiendo ser esta elección algo temporal o definitivo, es decir que no manifieste una pareja durante cierto tiempo y luego sí la tenga, o dure para todo su ciclo vital en este planeta.

Por esta razón, nosotras que ya tenemos cierta consciencia espiritual, es decir, conocemos nuestra verdadera esencia y razón principal por la que estamos aquí, no debemos sentirnos intimidadas ni mucho menos presionadas por encajar en un estándar social obsoleto y distorsionado de la realidad.

Si nuestra alma ha elegido disfrutar de la compañía de una pareja, así lo experimentaremos en esta vida, porque las parejas, en el plano entre almas, también acordaron ser parejas en este plano físico para ayudarse mutuamente en el despertar de la consciencia. Así también, este tipo de acuerdos no siempre son luminosos, porque dependiendo del nivel de consciencia de las almas que pactaron, estos acuerdos pueden ser del tipo kármico, es decir, que en este plano acordaron saldar cuentas pendientes de otras vidas. Otros acuerdos, por el contrario, fueron pactados desde la luz, y acordaron ser parejas en este plano, para acompañarse y apoyarse en su camino espiritual.

Así mismo, el alma que ha elegido no tener pareja, podría deberse a que, en una vida pasada, no supo poner límites y se sumergió por completo en la otra persona y esto impidió que pueda lograr el despertar espiritual que había planificado, razón por la cual escogió vivir esta encarnación sin pareja. También, otra posibilidad podría ser que, el alma percibió más beneficioso para ella, el no tener pareja, ya sea para cuestionar y revelarse ante los estándares sociales o porque así podría enfocarse principalmente en otros proyectos que le apoyarían mejor en su evolución espiritual.

Recuerda, nuestra función principal en esta vida no es tener pareja, nuestra misión es seguir evolucionando espiritualmente, y para lograr esto, el alma pudo elegir tener o no tener una pareja, según como a ella le pareció más conveniente.

Cada alma es diferente, a pesar de que todas provienen de la fuente creadora de vida, también llamada divinidad, es decir, cada alma tiene un estado de consciencia distinto a la de otra, y cada una se debe hacer responsable por su propia evolución. Es por esto que, queda completamente obsoleta la creencia de que sí o sí debemos tener una pareja para estar completas, plenas y felices. Esto es una mentira y ya es hora de ponernos firmes ante esta realidad.

Es mentira que es malo estar soltera, es mentira que es mala la soledad.

La soledad como la sociedad la percibe es totalmente falsa, porque según la sociedad, la soledad es la ausencia de compañía, y no solo eso, sino que la sigue la pesada carga de que la soledad es sinónimo de tristeza, de dolor y de sufrimiento. Sin embargo, eso es simplemente imposible, ya que siempre estamos acompañadas por nosotras mismas, y sin mencionar a los numerosos seres de luz y maestros guías que nos acompañan en planos más sutiles. Además, a nivel cuántico y energético la soledad es imposible, ya que, al ser todos energía, siempre estamos conectados unos con otros.

La ausencia de una pareja en nuestras vidas, representa una oportunidad única para nuestra evolución espiritual, ya que, de esa manera, podemos enfocarnos más en el autoconocimiento, en fortalecer nuestra convicción espiritual ante las falsas creencias del ego, y ser testigos de que la etapa en donde la mujer necesitaba de un hombre para estar completa ya se acabó, que ya ha iniciado una nueva era de mayor consciencia y de mayor conexión con la verdad de quienes somos.

Muchas veces, el miedo a la soledad surge del temor a enfrentarnos a las críticas y juicios de otras personas que se creen los falsos paradigmas y estándares del ego que se reflejan en la sociedad, o porque simplemente aún creemos que esas creencias falsas son la verdad ya que no recordamos que nuestra verdadera esencia es divinidad, es energía y que está conectada con todo el universo, razón por la cual, la soledad a nivel energético o cuántico no existe, o porque creemos que la felicidad nos puede dar alguien más, olvidando que somos nosotras quienes nos permitimos o no ser felices, según la interpretación que hagamos de los sucesos, por lo tanto, si tenemos la falsa percepción de que estar soltera es una desgracia, experimentaremos tristeza, dolor, sufrimiento, vacío, etc., mientras que si tenemos la falsa creencia de que la pareja da la felicidad, cuando tengamos una experimentaremos alegría, regocijo, etc., pero como te darás cuenta, todo depende cómo lo interpretes.

Recuerda que todo es neutro, nada es bueno ni malo, somos nosotras quienes etiquetamos algo como bueno o como malo, y según esas etiquetas que colocamos a las diferentes situaciones de la vida, reaccionamos con determinadas emociones.

Para finalizar esta reflexión, leeré un fragmento del libro Memorias del Alma, en donde profundizo mucho más sobre el sentido de las relaciones. Pero antes, si esta reflexión te parecido útil, te invito a que la compartas para que más personas conozcan esta información, también te invito a que te suscribas a mi canal en YouTube y me sigas en las redes sociales, porque con este gesto estás apoyando a que estas reflexiones lleguen a más personas.

El extracto que elegí para cerrar este tema dice así:

”Piensa en este ejemplo: Ingresas a un restaurante y pides al mozo gasolina para tu automóvil. Es ilógico, ¿verdad? Si vas a un restaurante puedes esperar que allí haya comida y bebidas, pero no gasolina. Es así cuando tú esperas que una persona, por ejemplo, se case y tenga hijos a los 24 años de edad, cuando su alma eligió permanecer soltera hasta los 40 años de edad para enfocarse todo ese tiempo únicamente en su autoconocimiento personal e ir a retiros de meditación alrededor del mundo. O, cuando otras personas a ti te dicen que permanezcas en tu matrimonio, cuando en realidad, tu alma decidió de mutuo acuerdo junto con el alma de tu pareja, estar juntos sólo por 2 años, para que en ese lapso de tiempo recuerden su esencia de amor incondicional, y que luego cada uno seguiría su propio camino por separado.

Comprender esto con la mente racional puede ser muy difícil y retador, porque es totalmente lo opuesto a lo que las estructuras basadas en el ego nos han enseñado.

Mi recomendación: descansa y confía en tu alma, ella conoce perfectamente el camino, y te dirá qué debes hacer, cuándo lo debes hacer, cómo lo debes hacer, con quién y dónde.”

Fin del fragmento.

Si quieres profundizar sobre el propósito de las relaciones, puedes hacerlo con el apoyo de mi libro Memorias del Alma, y si quieres trabajar el miedo a la soledad a través de ejercicios prácticos te recomiendo mi libro Querido Mundo: ¡Yo Soy una Reina! 1 y Querido Mundo: ¡Yo soy una reina! 2. También en el libro Tu Vida desde el Amor comparto varias herramientas que te podrán apoyar en este proceso. Toda la información la encuentras en mi sitio web jazmingonzalez.com/libros

¡Gracias por compartir este espacio conmigo y nos encontramos muy pronto! 

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